25 de mayo de 2022

Para una adecuada convocatoria de prensa

Estamos ya en la época del año en que las empresas presentan sus resultados anuales en las habituales asambleas generales. También y con la llegada del buen tiempo y la finalización de las restricciones por la pandemia, se vuelven a organizar actos empresariales e institucionales con la intención de que tengan la mayor proyección mediática posible que redunde en beneficio de la imagen y reputación de la entidad en cuestión.

Para ello, además de elegir el día de la semana más adecuado para la celebración del evento, un contenido atractivo, participantes de un perfil interesante y un buen lugar, hay que llevar a cabo una adecuada convocatoria de prensa que nos permita rentabilizar la visibilidad del acto. Una visibilidad que será sobre todo esencial en convocatorias de prensa provocadas por situaciones de crisis, si bien la naturaleza y especificidad de éstas las dejaremos para otro artículo sobre medios y gestión de crisis.

Pero volvamos a nuestra convocatoria de prensa para la cobertura de un evento. Para ello te vamos a dar aquí algunas recomendaciones que sin duda te serán de gran utilidad.

Para empezar, es esencial contar con un buen contenido que atraiga la atención de los medios, bien por la propia naturaleza del acto o bien porque asistirá una destacada personalidad. Por ejemplo, la asistencia de algún miembro de la Familia Real, el Gobierno, un experto de reconocido prestigio o un famoso, dependiendo todo ello, de la naturaleza del acto que vayamos a organizar lógicamente.

Recordemos que invitamos a los periodistas a que asistan, por lo que el desplazamiento debe estar justificado por el valor informativo que solo con su asistencia personal obtendrán, de lo contrario se sentirán defraudados y utilizados lo que se volverá contra nosotros.

Otro aspecto a tener en cuenta para contar la asistencia de periodistas es enviarles una convocatoria con la información más adecuada que despierte su interés periodístico por el evento correspondiente, además de contener información sobre la fecha, lugar y hora de celebración, el programa del acto y llegado el caso, adjuntar un pequeño plano de acceso en caso de ser necesario por la ubicación del lugar del mismo.

Asimismo, es muy importante contar con profesionales que conozcan el funcionamiento de los medios de comunicación y el trabajo de los periodistas a la hora de preparar y enviar la convocatoria con la antelación necesaria. Con una semana o diez días, el periodista podrá comprobar su agenda y organizarse, aunque las confirmaciones suelen llegar siempre a ultima hora. No pasa nada. Nos interesa que tengan el evento en cuenta para incluirlo en su agenda informativa.

Y, por último, rezar para que la actualidad no eche por tierra nuestro trabajo, porque muchas veces pasa que un suceso o una dimisión inesperada cambia la agenda informativa y perdemos el interés de los periodistas en favor de esa primicia de última hora.


7 de febrero de 2022

El valor de saber decir «no»

Hay un dicho en el ámbito comercial según el cual «el cliente siempre tiene razón» y si bien es cierto que un buen proveedor de productos o servicios debe satisfacer las demandas de sus clientes, no lo es menos que también debe saber hacer frente a clientes que pretenden aprovecharse o creen tener unos derechos como tales que no les corresponden.

Si este es el día a día en el mundo comercial, en el terreno de las relaciones públicas y la comunicación se dan también situaciones muy parecidas respecto a lo que el cliente, equivocadamente, cree que es o debe hacer el consultor de comunicación al que ha contratado. Este desconocimiento provoca muchas veces serios malentendidos, pérdida de tiempo, proyectos atascados cuando no fracasados y, en definitiva, muchos quebraderos de cabeza.

Por eso es muy importante que desde el primer momento queden muy claras las funciones del consultor, bien definido el programa y, sobre todo, que el cliente entienda que aquel será su asesor en aquellos temas de comunicación para los que fue contratado, que no será un apéndice de su secretaría o un mero ejecutor de sus decisiones por erróneas que sean. Su labor será la de asesorarle y llegado el caso, tendrá la obligación ética y profesional de decir «no» ante decisiones que entienda por su conocimiento y experiencia que son equivocadas y que podrían perjudicar los intereses de su cliente.

Está claro que la confrontación de opiniones entre cliente y consultor o agencia es muchas veces constructiva y por ello son necesarias reuniones de seguimiento del plan, etc. Estos intercambios de opinión enriquecen la labor a desarrollar que se plasma en un efectivo programa de comunicación, un adecuado plan de relaciones institucionales o de lobby, una perfecta organización de un evento o la exitosa celebración de una rueda de prensa.

En cambio, otras veces, esa confrontación de opiniones es tóxica por el empecinamiento del cliente en imponer su voluntad, la mayoría de las veces basada más en gustos o caprichos que en los conocimientos que sí tiene el consultor al que ha contratado, precisamente por ser un experto en comunicación y relaciones públicas.

Por ello, cuando la discrepancia puede hacer naufragar el programa de comunicación, el consultor debe plantarse, llegar incluso a dar por terminada la relación contractual para evitar que la relación cliente-consultor se deteriore y como consecuencia de ello se produzcan malos resultados en la comunicación del cliente, que al final verá cómo ha gastado tiempo y dinero en un proyecto fracasado, mientras el consultor estará insatisfecho y frustrado por no haber podido hacer bien su trabajo que es cuestionado.

Si un valor tiene la consultoría de comunicación y relaciones públicas, es precisamente su capacidad para pensar y desarrollar proyectos estratégicos que respondan a lo que el cliente necesita y su capacidad crítica para analizar situaciones y circunstancias.

Por eso, si hay grandes discrepancias con el cliente, el consultor deberá ser pedagógico, constructivo y firme en su postura por molesta o desagradable que pueda ser, porque sabemos por experiencia que el cliente, al final, agradece la honestidad y profesionalidad del consultor.

11 de enero de 2022

En 2021 disminuyó el número de periodistas asesinados en el mundo

La Federación Internacional de Periodistas (FIP), publicó a finales del mes de diciembre su informe anual sobre la profesión periodística en el mundo, donde destaca el dato de la reducción del número de profesionales asesinados a lo largo de 2021 que llegó a los 45, frente a los 65 del año anterior.

Estos periodistas muertos lo fueron bien asesinados de manera selectiva, por fuego cruzado o como consecuencia de bombardeos en zonas de guerra. Según la FIP, desde 1991 han sido asesinados en todo el mundo 2.721 periodistas.

Por áreas geográficas, la de Asia-Pacífico es la que destaca con 20 muertos, seguida por América con 10, África 8, Europa 6 y Oriente Medio 1.

Por su parte, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ha señalado que la impunidad de los crímenes cometidos contra periodistas sigue siendo muy alta, porque el 87% de los asesinatos acaecidos desde 2006 está todavía sin resolver.

En este sentido, Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO, ha señalado que «una vez más, en 2021, demasiados periodistas pagaron el precio máximo por sacar a la luz la verdad. El mundo necesita más que nunca información independiente y objetiva. Debemos hacer más para garantizar que quienes trabajan incansablemente para proporcionarla puedan hacerlo sin miedo».

Un año más los periodistas han sido asesinados para acallar sus denuncias de corrupción, las actuaciones del crimen organizado, el abuso de poder o la violación de los derechos humanos. Eran testigos incomodos que había que eliminar porque, hoy en día, ejercer el periodismo de manera libre e independiente sigue siendo en muchos lugares del mundo una profesión de alto riesgo.

El ejercicio del periodismo libre es imprescindible para que los grandes poderes políticos, económicos o de cualquier otra naturaleza no pisoteen los derechos y libertades de los ciudadanos. El periodista independiente es el encargado de vigilarlos, fiscalizarlos y criticarlos por lo que muchas veces esos poderes usan la fuerza o la violencia para amedrentar a la prensa. Tributo que muchas veces los periodistas pagan con su propia vida.