"EDUCAD A LOS NIÑOS Y NO SERÁ NECESARIO CASTIGAR A LOS HOMBRES"
Pitágoras. Filósofo y matemático griego (569 a.C.)

31 de marzo de 2021

Las fake news o noticias falsas y cómo detectarlas


Las noticias falsas o fake news en inglés, proliferan cada vez más en las redes sociales y en supuestos medios de comunicación, que presumen precisamente de hacer «periodismo» objetivo y veraz, pero que en realidad lo que hacen es engañar, manipular y orientar al ciudadano hacia determinados posicionamientos ideológicos o políticos a los que muchos se ven abocados por ser incapaces de detectar esas noticias falsas fabricadas con claros objetivos de manipulación.

Es importante saber detectar las noticias falsas, poder reconocerlas y, de este modo, evitar contribuir a su difusión fomentando así la desinformación de los ciudadanos, inmersos a su vez en un contexto de «posverdad», es decir, de manipulación de la información, de la realidad en la que las emociones y las creencias personales se destacan sobre los hechos objetivos, dañando de este modo al periodismo de calidad y vulnerando el derecho que tienen los ciudadanos a informarse debidamente en un marco donde se respeten la libertad de información y de expresión.

Uno de los ámbitos donde más se dan las fake news es el de la comunicación política, donde se juega con lo racional y lo emocional. Aquí las noticias falsas dan mayor peso a lo emocional a través de medias verdades o directamente de descaradas mentiras orientadas a crear una idea política que a su vez consolide una base electoral, usando para ello una extraordinaria herramienta como son las redes sociales que por su extrema viralidad y dependiendo del mensaje, servirán para dañar irreparablemente la imagen y reputación de la persona o la organización en cuestión.

Las noticias falsas existen, se divulgan porque precisamente gracias a las redes sociales los ciudadanos se convierten además de en grandes consumidores de información, también en productores, en creadores de noticias muchas veces falsas o que no responden exactamente a una realidad concreta, lo que unido a los algoritmos que emplean las diversas redes sociales permiten distribuir los mensajes segmentados, condicionados y filtrados por relevancia a cada usuario. Ya solo quedará esperar a que de acuerdo con el tipo de información entren en juego los intereses políticos, sociales, económicos o culturales de partidarios y detractores para que gracias a la viralización la mentira alcance dimensión mundial.

Así pues, las fake news están clasificadas en siete tipos, según la organización First Draft, dedicada a evitar la información falsa y engañosa a través de una red mundial de periodistas. A saber: 

1.    Sátira: información que no pretende causar daño o engañar.

2.    Contenido engañoso: información engañosa para inculpar a alguna persona u organización.

3.    Contenido impostor: información cuyas fuentes no son las reales.

4.    Contenido fabricado: información elaborada con datos falsos para engañar y perjudicar a alguna persona u organización.

5.    Contenido falso: información con titulares o imágenes que no se corresponden con el contenido.

6.    Contexto falso: cuando el contenido verdadero se difunde en el marco de un contexto falso. 

7.    Contenido manipulado: información verdadera manipulada para engañar. 

Estos tipos de fake news o noticias falsas son en realidad consecuencia de la práctica de un, llamémosle periodismo, deficiente, partidista y sometido a un poder que tiene como principal misión emitir propaganda desde la provocación y el apasionamiento visceral para conseguir así un objetivo determinado.

Es por ello importante que para no ser utilizados o convertirnos en víctimas de las noticias falsas, debamos conocer algunas características que suelen tener estas informaciones publicadas en redes sociales y en algunos medios supuestamente serios.

Las fake news suelen llevar habitualmente grandes titulares en mayúsculas para atraer la atención, deberemos también consultar en los buscadores los diferentes enlaces, citas y menciones que pueda tener la información, así como comprobar quién está detrás de la web donde aparece la noticia en cuestión, lo mismo que verificar que las imágenes que aparezcan se correspondan con la información original y no hayan sido incluidas fuera de contexto, buscaremos una fuente alternativa local del lugar donde se produjo la noticia para poder contrastarla y, por último, desconfiaremos de las URLs que aparezcan en la información y nos lleven a webs o portales de medios conocidos.

Por último, debemos tener presente que para evitar ser víctimas de las noticias falsas es de vital importancia ser ciudadanos informados, a ser posible a través de diversas fuentes, aunque no se alineen con nuestros planteamientos ideológicos o valores, porque solo así podremos tener una visión más amplia de la realidad para ser ciudadanos críticos y, por tanto, libres a los que el poder, sea cual sea su naturaleza, le será más difícil engañar y manipular a través de las fake news.

16 de febrero de 2021

No sacralicemos las redes sociales

Las redes sociales está claro que son una herramienta empresarial útil para compañías y organizaciones, especialmente en áreas como el marketing y la comunicación, donde juegan un papel destacado a la hora de posicionar marcas y productos a través de una comunicación multidireccional y establecer un nuevo y ágil canal de comunicación con los públicos objetivos de una empresa y también con la sociedad en general. Es una herramienta que está aquí para quedarse y que bien aprovechada y gestionada puede aportar grandes beneficios desde el punto de vista de la imagen y la reputación.

Pero como todo, también tienen su lado oscuro, entre los que queremos destacar dos. Por un lado, su controvertida fiabilidad como medio de información y, por tanto, como fuente de noticias que debe hacer a personas y empresas analizar y valorar detenidamente las informaciones y noticias que corren por las redes para evitar dar por cierta una noticia que en realidad es falsa.

Esto es una cosa importante a tener en cuenta por las compañías, ya que muchas de ellas tienen un respeto casi reverencial a las redes y a lo que de ellas pueda aparecer en las mismas.

En este sentido y con motivo de la situación política, económica y social que viven muchos países, sobre todo occidentales, están a la orden del día las llamadas fake news o noticias falsas que cada vez más invaden las redes sociales con el objetivo de atacar gobiernos, dañar la imagen de empresas o personas y provocar corrientes de opinión en favor o en contra de determinados intereses. Desde fotos trucadas a vídeomontajes, pasando por noticias de sucesos nunca acaecidos, etc. Todo esto se ha convertido en un lastre para la credibilidad de redes sociales como Facebook, Instagram o Twitter.

Lo mismo que el papel de censores que han adoptado en los últimos tiempos gran parte de las redes sociales, sobre todo las tres mencionadas anteriormente. Si bien es verdad que son plataformas privadas, no parece lo más democrático y respetuoso con la libertad de expresión y de información de la que presumen sus propietarios, que se arroguen unilateralmente la decisión sobre qué se puede o no publicar en ellas, según su particular y parcial criterio con el pretexto de que «incitan al odio» o son «noticias falsas».

Estos «guardias de la verdad» guiados más por la estupidez de lo políticamente correcto y por determinadas corrientes ideológicas de opinión, deberían saber que, en una democracia, son solo los jueces y los tribunales los que determinan que es un delito y no un particular por muy poderoso y mucho dinero que tenga. Si lo hace, a lo mejor los ciudadanos deberíamos plantearnos el uso de estas plataformas y valorarlas en sus justos términos, siendo conscientes de que están mediatizadas por intereses particulares y económicos.

Esto parece que va calando entre los ciudadanos entre los que crecen las reservas sobre la fiabilidad de las redes sociales, lo mismo que sobre el peligro que suponen para nuestra vida privada sin que muchas veces los ciudadanos seamos consciente de la valiosa información que ofrecemos con la que comercian y se enriquecen obteniendo pingües beneficios.

Prueba de esto son algunos de los datos que se han dado a conocer las últimas semanas a través de una encuesta realizada por la consultora de investigación y comunicación GAD3 y la FundaciónAXA sobre las redes sociales como medio de comunicación, que ha dejado datos significativos.

Así, el 58,8% de los encuestados considera que son el medio que más noticias falsas publica, ya que para los ciudadanos las redes sociales no logran el aprobado en confianza, alcanzando un 4,9 sobre 10 en cuanto a credibilidad, frente a la radio y los periódicos que son los medios de comunicación más fiables, aunque pequen de ingenuos pues piensan que estos medios no difunden falsedades, mientras la televisión se queda en tercer puesto en lo que a fiabilidad se refiere.

Esto en lo que tiene que ver con la invasión de nuestra intimidad y libertad, según el profesor y escritor estadounidense Jonathan Taplin, en su libro «Move fast and break things» (Muévete rápido y rompe cosas), internet y sobre todo las redes sociales se han convertido en un peligro para la libertad de pensamiento, la intimidad, la prensa libre, el comercio y la democracia, como lo pone también de manifiesto un estudio de la Universidad de Cambridge, según el cual, los likes que damos en Facebook o Twitter, las páginas que visitamos o la compras que hacemos, permiten hacer un perfil personal con el 93% de acierto en cuanto a gustos, inclinaciones sexuales, aficiones, religión u orientación política de cada uno de nosotros. Es decir, una información valiosísima para cualquiera, especialmente para empresas y organismos públicos y privados.

Las redes sociales son un medio de comunicación valioso para la sociedad, aunque para la información veraz y la libertad, los ciudadanos debamos manejarnos en ellas con prevención para evitar convertirnos en sus víctimas.