"EL PODER ES EL AFRODISÍACO MÁS FUERTE. EL QUE HA PERDIDO EL RESPETO DE SÍ MISMO NO SABE YA MANDAR NI CONDUCIR"
Friedrich Nietzsche. Filósofo alemán (1844-1900)

10 de junio de 2020

“Personal PR”, el servicio de Triada Comunicación para la recuperación de la imagen, la reputación y la credibilidad personal dañada


En estos últimos años la creciente crispación política, la situación económica y la cada vez mayor polarización de nuestra sociedad en los más diversos ámbitos, especialmente en el político y empresarial, ha supuesto para algunas personas que han ocupado puestos de responsabilidad una excesiva exposición pública consecuencia de su implicación en crisis o en situaciones supuestamente irregulares, lo que ha llevado aparejado el cuestionamiento de su honestidad profesional y personal con lo que eso ha significado de grave daño a su imagen, su reputación y su credibilidad, impidiéndoles en mayor o menor medida recuperar la normalidad en todos los ámbitos de su vida.

Con el objetivo de ayudar a estas personas a reparar esa imagen, reputación, credibilidad y reforzar su autoestima, Triada Comunicación creó en 2013 el servicio “Personal PR” dirigido a responsables políticos e institucionales, altos ejecutivos y empresarios que puedan verse involucrados en crisis consecuencia de supuestas malas prácticas profesionales, sanciones empresariales, intervenciones estatales, etc.

Este es un servicio específicamente diseñado y personalizado para el interesado que está orientado a ayudarle a gestionar las crisis, al mismo tiempo que implementa estrategias de comunicación personal, gestión del estrés o comunicación emocional, todo ello a través del diseño de herramientas orientadas a la gestión de sus capacidades y habilidades por medio de talleres de coaching personal, siempre desde la más absoluta discreción y confidencialidad.

Un servicio que ha demostrado su utilidad desde su puesta en marcha contribuyendo a que los interesados puedan recuperarse de situaciones injustas que han dañado su vida profesional y personal, especialmente si tenían proyección pública.

29 de abril de 2020

Recomendaciones para la organización de eventos corporativos en tiempos del COVID-19

El Gobierno acaba de aprobar en el Consejo de Ministros, el Plan de Desescalada para abandonar el Estado de Alarma y el confinamiento en que el estamos los españoles desde el pasado 11 de marzo consecuencia de la epidemia por el coronavirus COVID-19.

La aplicación del mencionado Plan de Desescalada será gradual y contempla las siguientes fases:

> Fase 0: es una fase preparatoria que sumada a las medidas ya adoptadas sobre salida de menores y de personas mayores y adultos para pasear y hacer deporte de manera individual, permitirá la apertura de pequeños comercios, restaurantes para vender comida, etc.

> Fase 1: en esta fase se permitirá la apertura parcial de lugares con cita previa, actividades deportivas con limitación del número de personas y la apertura de alojamientos turísticos con restricción de uso de las zonas comunes, entre otras actividades. 

> Fase 2: esta fase permitirá la apertura de restaurantes con servicios de mesa y terrazas, pero con limitaciones de aforo, alojamientos turísticos, grandes superficies comerciales, etc.

> Fase 3: en esta última fase se prevé la apertura de todas las actividades, con las oportunas medidas de seguridad y distancia y con limitación de aforo en bares, discotecas, museos, cines, teatros y otros espectáculos y actividades culturales y sociales, pero siempre con asistencia limitada. Todo ello a partir de la última semana de junio.

Pues bien, a partir de esa fecha, pero sobre todo tras el verano, muchas empresas y entidades que como consecuencia de la declaración del Estado de Alarma por la epidemia de COVID-19 han tenido que cancelar o aplazar la organización de actos empresariales e institucionales que tenían previstos para estas semanas, se plantearán la oportunidad de celebrar esos actos corporativos.

Por eso, desde Triada Comunicación queremos ofrecer unas breves recomendaciones que con carácter general permitan en la medida de lo posible, celebrar los actos planeados organizándolos de la manera más segura posible para todos los asistentes, al mismo tiempo que se mantienen los aspectos sustanciales de organización y protocolo que deben acompañar a todo evento empresarial.

En este sentido, son conocidas las vías de transmisión del COVID-19, en concreto a través de las microgotas que una persona expulsa al hablar, toser o estornudar en distancias inferiores a metro y medio o dos metros, al tocar con las manos superficies contaminadas como pueden ser las manos de una personas, bolígrafos, sillas, mesas o teléfonos.

Por ello, hasta que se consiga un tratamiento adecuado o una vacuna contra el COVID-19, será necesario mantener una distancia social de seguridad y tener las medidas higiénico-sanitarias precisas como son lavarse las manos con frecuencia, usar guantes o mascarillas, aunque estas últimas se recomiendan sobre todo para las personas con síntomas o infección por coronavirus y para aquellas que las atienden.

En consecuencia, de acuerdo con estos datos e informaciones creemos oportuno ofrecer estos consejos a tener en cuenta a la hora de organizar un evento:

- En el lugar donde vaya a celebrarse el acto, colocar carteles informativos recordando la necesidad de mantener la distancia de seguridad entre personas y evitar cualquier saludo que suponga contacto físico. 

- Proporcionar guantes de protección a los asistentes.

- Disponer de un servicio de recogida de los guantes de protección una vez usados.

- Evitar disponer de identificadores personales.

- Evitar objetos de merchandising o publicitarios y en caso de hacerlo deberán estar desinfectados y    empaquetados.

- Disponer de dispensadores de gel antiséptico distribuidos estratégicamente por todo el recinto donde vaya a celebrarse el evento.

- Limpieza y desinfección de los micrófonos que vayan a utilizarse, especialmente los de mano,  cubriendo la espuma quitavientos con film tanto en los de mano como en los de solapa. Se  desaconseja el uso de los de diadema.

- Limpiar y desinfectar el espacio donde vaya a celebrarse el acto (recepción, auditorio, escenario,      atril, sillas, mesas, etc.) antes y después del evento.

- Elegir si es posible y el tiempo lo permite, un lugar al aire libre, con ventilación natural o                  climatización independiente.

- Tener personal formado en medidas higiénico-sanitarias de prevención para atender cualquier duda  de los asistentes.

- Crear una atmósfera que incremente el bienestar de los asistentes mostrando especial atención a los colores, los olores, las flores o plantas, la decoración, etc.

- Diseño de cartelería y señalética específica.

- En caso de que se ofrezca catering, que sea lo más saludable posible, prescindiendo de las bebidas  azucaradas, el alcohol, los fritos o la pastelería industrial.

- Evitar la entrega de material informativo en mano, ya que el COVID-19 resiste en plástico y papel    cinco días y en cartón un día.

- Evitar la realización de fotos de familia o aquellas que obliguen a saltarse la distancia social de metro y medio o dos metros.

- En el auditorio mantener la separación de una silla o butaca entre personas y alternativamente, es decir, que nadie tenga a otra persona justo detrás o delante.

Con estas y otras medidas que se podrán adoptar, esperamos contribuir a que el evento corporativo que se celebre bajo estas circunstancias excepcionales del COVID-19, tenga las mayores garantías higiénico-sanitarias y sea todo un éxito.

12 de febrero de 2020

La gestión de la comunicación en el incendio del edificio Windsor



Se cumplen ahora 15 años del incendio del edificio Windsor de Madrid que hizo historia por su espectacularidad tanto a nivel local, nacional como internacional. Tres lustros después siguen sin conocerse las causas del mismo, por lo que el suceso tiene además un aura de misterio que abre la puerta a todo tipo de teorías más o menos conspirativas.
Pero centrémonos en el suceso y la gestión que hubo de éste desde la perspectiva de la comunicación de crisis. Para ello es preciso hacer una breve cronología del incendio que se inició la noche del sábado 12 de febrero de 2005 a las 23 horas aproximadamente.
Para situarnos y poder ver en conjunto lo ocurrido es
preciso establecer cuatro fases del interés informativo que se corresponden a su vez con las actuaciones llevadas a cabo por los afectados, autoridades y actuantes con la consecuente repercusión sobre la opinión pública.
1ª Fase: Sorpresa. Esta fase comienza en el momento del incendio y se extenderá hasta el domingo 13. Es crítica y como en todo inicio de una crisis, es una fase en la que reinan la confusión, la sorpresa, donde prima lo emocional, las espectaculares imágenes del incendio y las declaraciones de testigos, bomberos, policías, etc.
Durante estas primeras horas críticas y por tanto esenciales para la posterior gestión de la comunicación, la actuación de las autoridades del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad Autónoma de Madrid y el Gobierno de la nación fue la de hacer acto de presencia en el lugar del suceso, para de ese modo intentar transmitir tranquilidad y sensación de control.
2ª Fase: Crisis técnica. Entre el lunes 14 y el miércoles 16, una vez pasada la sorpresa, la atención informativa se centra en los aspectos técnicos en cuanto a la estabilidad de la estructura del edificio que milagrosamente se mantiene en pie, la posibilidad de demolición y la actuación de bomberos, técnicos, etc.
Comienzan a aparecer en escena los públicos afectados, actores esenciales en comunicación de crisis: empresas y trabajadores que tenían su ubicación en el Windsor, los comerciantes con El Corte Inglés a la cabeza que ven como tienen que cerrar sine die con los perjuicios que eso supone, el dueño del edificio y las aseguradoras que van a tener que hacer frente a pagos muy importantes.
3ª Fase: Especulación y rumores. Las especulaciones y rumores de todo tipo comienzan a aparecer el jueves 17 y se extenderán con fuerza a lo largo de unos diez días aproximadamente, sobre todo por la aparición de vídeos donde supuestamente se ven figuras de personas dentro del edificio en llamas, rumores sobre sabotajes para la destrucción de documentación comprometedora, etc.
En este momento de la crisis donde la rumorología campa por sus respetos, el Ayuntamiento de Madrid y los bomberos tuvieron que salir para unificar mensajes que acallaran rumores y especulaciones.
4ª Fase: Debilitamiento. Con la apertura de El Corte Inglés el lunes 21 comienza a volver la normalidad a la zona y por ende a Madrid. Aunque los rumores no decaen pierden interés gracias a la unificación de mensajes y al anuncio el día 27 de que lo que queda del edificio será demolido.
Este anuncio hace que el volumen de noticias sobre el caso disminuya significativamente y, por tanto, la opinión pública pierda interés por lo sucedido. La crisis puede darse por terminada.
¿Cuáles fueron los aciertos y los errores desde el punto de vista de la gestión de la comunicación durante aquella crisis? La respuesta a esta pregunta se puede resumir en que fue una de las crisis mejor gestionadas, pero detallémoslo.
Para empezar, representantes de las distintas administraciones públicas estuvieron al pie del cañón desde el primer día del incendio, empezando por el entonces alcalde, Alberto Ruiz Gallardón. Además, todas ellas mostraron coherencia, coordinación y transmitieron imagen de control de la situación, mientras que las principales empresas afectadas con sede en el edificio siniestrado se pusieron de acuerdo para nombrar un portavoz único, a la vez que informaban a sus clientes, proveedores y trabajadores que iniciarían de inmediato su actividad y que todos los documentos perdidos tenían la copia correspondiente. Tanto la inmobiliaria del edificio como las aseguradoras se mantuvieron en un segundo plano durante la investigación policial.
¿Y cuáles fueron los errores? Pocos. Para empezar algunas de las grandes empresas afectadas se precipitaron al intentar antes de tiempo demostrar normalidad, mientras las autoridades descuidaron la comunicación con los afectados de la zona, especialmente los comerciantes y, por último, las explicaciones contradictorias de bomberos, técnicos y autoridades sobre las figuras y sombras vistas por algunos ciudadanos provocaron inquietud y nuevas especulaciones.
En definitiva, la gestión de la comunicación por el incendio del edificio Windsor nos enseñó que lo primero en momentos difíciles es mantener la calma y estar organizados, nos enseñó también la importancia de la presencia de los responsables políticos en estos casos, como hemos dicho, desde Gallardón a Zapatero pasando por Esperanza Aguirre estuvieron allí, dando la cara, lo que unido a su rápida actuación permitió transmitir serenidad, control y capacidad para hacer frente a la situación. A su vez, la información dada fue la adecuada, lo mismo que la actuación de las empresas afectadas que fueron transparentes aportando soluciones.
Por último y no menos importante, la gestión de la comunicación durante esta crisis demostró una vez más lo esencial que es estar preparado y entrenado para hacer frente con éxito a situaciones que ponen contra las cuerdas nuestra imagen, nuestra reputación, nuestra responsabilidad social y nuestra credibilidad como empresas, entidades o administraciones.