"La televisión nos proporciona temas sobre los que pensar, pero no nos deja tiempo para hacerlo"
Gilbert Cesbron, escritor francés. (1913-1979)

27 de febrero de 2017

El protocolo, el gran olvidado de la comunicación política

El protocolo, esa disciplina esencial de costumbres, historia y normas que regula la disposición, tratamiento y ordenación de todos los elementos y actores de la vida social y política, está prácticamente ausente cuando no olvidado, de los contenidos formativos de seminarios, cursos, talleres, postgrados, etc. relativos a la comunicación política, asuntos públicos o lobby, con lo que esto supone de déficit formativo para los alumnos que asisten a los mismos.

Y esto es realmente grave, pues nos encontramos así con profesionales de la comunicación política, asesores y a los propios políticos con un importante desconocimiento en todo lo relativo al protocolo, en un campo donde a través de éste se transmiten mensajes de gran transcendencia, pues el protocolo y la política han ido siempre estrechamente unidos, desde los más importantes actos políticos como puede ser la Proclamación del Rey o la toma de posesión del Presidente del Gobierno, hasta la del más humilde alcalde, pasando por la inauguración de una escuela, la celebración de un acto público, la reunión con líderes ciudadanos, etc.

El protocolo es la liturgia del poder, por lo que no se entiende que esté relegado, cuando no ausente del currículo de centros universitarios o de los programas de formación de consultoras especializadas en comunicación política, toda vez que los alumnos y asistentes a dichos cursos o másteres deberán desarrollar en mayor o menor medida su actividad profesional en un ámbito donde el protocolo será necesario, sino imprescindible, ya que permite al político y su equipo de asesores conocer el lugar que le corresponde en un acto, situarse adecuadamente en una “foto de familia”, saber en qué orden intervenir a la hora de pronunciar un discurso, comprender como hay que recibir o despedir a una autoridad o la colocación correcta de banderas.

Con una formación adecuada en protocolo, evitaremos encontrarnos a políticos y miembros de sus equipos que no saben cómo dirigirse a una determinada autoridad, persona, institución u organización, que cometen errores en la preparación y organización de un acto, que no saben cómo vestirse para un determinado evento o reunión, o que desconocen todo lo relacionado con el funcionamiento de las diferentes instituciones del Estado y su historia, costumbres y ceremonial. Que ignoran lo relacionado con las precedencias, los símbolos y los tratamientos honoríficos, por no mencionar el protocolo en la Constitución de 1978, el protocolo con la Familia Real, el relacionado con los tres poderes del Estado o el protocolo en comunidades autónomas y ayuntamientos.

La actividad política exige cada vez más contar con una preparación adecuada que pasa, aunque algunos no lo vean, por conocer todo lo relativo al protocolo si se pretende que las relaciones políticas e institucionales sean fluidas y correctas. La formación multidisciplinar en comunicación política exige contar con el protocolo para que ésta sea completa y dé a los alumnos de estos cursos un valor estratégico y diferencial superior al que ahora tienen.

CharlesMaurice de Talleyrand, político y diplomático francés que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX, dijo en una ocasión que “sólo los tontos se burlan del protocolo. Simplifica la vida”, frase que actualizada a día de hoy y referida a la comunicación política vendría a decir que sólo los tontos ignoran el protocolo y no lo estudian, perdiendo de este modo la oportunidad de poner en valor su actividad profesional y de posicionarse estratégicamente frente a sus adversarios políticos.