"La boca amable multiplica sus amigos; la lengua que habla bien multiplica las afabilidades"
Libro de Sirácides

2 de enero de 2017

El periodismo, una profesión peligrosa en 2016

En el año que acaba de terminar, el periodismo volvió a ser desgraciadamente una profesión de alto riesgo, mortal en al menos 93 casos a juzgar por los datos dados a conocer por la Federación Internacional de Periodistas (FIP), cuyas estadísticas señalan que en 2016 esos fueron los periodistas y profesionales asesinados por llevar a cabo actividades relacionadas con su profesión, si bien es cierto que estos mismos datos negativos han disminuido con respecto a otros años.

En concreto, las cifras dadas a conocer por la FIP, la mayor organización de periodistas del mundo con cerca de 600.000 miembros pertenecientes a 140 países, indican que el año pasado los niveles de violencia hacia los profesionales de la información fueron muy altos en Afganistán, Guatemala, Irak, México, Yemen, India, Pakistán y Siria, si bien disminuyó el ensañamiento con la profesión periodística en Honduras, Libia, Filipinas y Sudán del Sur.

Según los datos de esta organización, el mundo árabe y Oriente Medio tienen el mayor número de periodistas asesinados con 30, seguidos por Asia-Pacífico con 28, Hispanoamérica con 24, África con 8 y Europa con 3.

Igualmente se han incrementado las amenazas, la intimidación y la autocensura ante el ejercicio de la libertad de expresión con el objetivo de acallar las voces que denuncian la violación de los derechos humanos, la vulneración de las leyes de guerra, genocidios, abusos de poder o corrupción, situaciones en las que el periodismo ejerce una función vital como único testigo con posibilidades de denunciarlas, lo que supone que los profesionales de la información se convierten en objetivo a eliminar o silenciar por todos aquellos poderes políticos y económicos que quieren imponer sus intereses conculcando los derechos y libertades de los ciudadanos.

En este sentido, Philippe Leruth, presidente de la FIP, señaló en la presentación del informe que “estos niveles de violencia con los medios de comunicación deberían estimular la acción de todos aquellos comprometidos con la protección de los periodistas. La FIP y sus afiliados en todo el mundo redoblarán sus esfuerzos para movilizarse para eliminar la sombra de la violencia sobre el periodismo”.

Una vez más, con los asesinatos, presiones y amenazas sobre periodistas y medios de comunicación, se demuestra el papel esencial que juegan éstos como testigos incómodos de poderes nocivos y corruptos que desean acabar con cualquiera que pueda denunciar sus perversas actuaciones. Sólo una prensa libre y un verdadero profesional de la información pueden desde la independencia mantenerse fieles a la verdad, denunciar cualquier abuso, garantizar el pluralismo y fiscalizar a gobiernos y poderes políticos y económicos, sirviendo a los intereses de la sociedad y de la democracia, informando y creando opinión entre los ciudadanos libres y permitiendo como dijo el periodista norteamericano Edward R. Murrow "el derecho a disentir -o, si lo prefieren, el derecho a equivocarse- que es sin duda fundamental para la existencia de una sociedad democrática. Es el primer derecho que ha desaparecido en todas las naciones que se han encaminado hacia el totalitarismo".