"Donde funciona un televisor hay alguien que no está leyendo"
John Irving, escritor estadounidense. (1942)

25 de diciembre de 2015

El importante significado de los símbolos


Si en general los símbolos son valiosos, en la Monarquía tienen una extraordinaria importancia, pues en este sistema político tienen un fuerte significado histórico y político, tal y como quedó demostrado en el último mensaje navideño de Su Majestad Felipe VI, pronunciado desde el Salón del Trono del Palacio Real.

En este mensaje, fue tan importante el continente como el contenido, pues el escenario no podía ser más adecuado para la intención del monarca de trasladar a sus compatriotas las ideas que deseaba exponer. Nada más acertado para expresar la importancia de la Monarquía Parlamentaria como elemento esencial de la Nación, de su unidad nacional, de su permanencia e integridad territorial, que hacerlo desde el edificio que en sí mismo es la representación de la Corona y por ende de España, de la historia en la que los españoles a lo largo de los siglos han sido protagonistas. El lugar donde “la Corona celebra los actos de Estado en los que queremos expresar, con la mayor dignidad y solemnidad, la grandeza de España”.

En su discurso, los mensajes fueron una continua referencia a proteger lo que tenemos, a respetar el orden constitucional tan valioso en los últimos cuarenta años a “asegurar lo conseguido y adecuar el progreso a la realidad”, preservando la unidad nacional frente al desafío secesionista y promoviendo el entendimiento entre los partidos políticos ya que “ahora, lo que debe importar a todos, ante todo, es España y el interés general de los españoles”, sobre todo tras el resultado de las elecciones del pasado 20 de diciembre.

Para Su Majestad, los responsables políticos deberán ejercer una “política basada en el diálogo, la concertación y el compromiso”, pues los españoles “no debemos olvidar que la ruptura de la Ley, la imposición de una idea o de un proyecto de unos sobre la voluntad de los demás españoles, solo nos ha conducido en nuestra historia a la decadencia, al empobrecimiento y al aislamiento”.

Palabras que cobran un extraordinario valor en unos momentos en los que el independentismo catalán vulnera la Constitución y ataca la unidad nacional, mientras surgen partidos populistas que bajo una apariencia democrática, de interés social y de renovación de las formas de hacer política, esconden ideologías de corte totalitario con la intención de implantar el derecho de autodeterminación o abrir un incierto, peligroso e innecesario proceso constituyente.

Por lo demás, la presencia de la bandera nacional tras Su Majestad, reforzaba la base de su mensaje, lo mismo que el correcto movimiento de las manos que acompañaban sus palabras junto con una vestimenta adecuada, mientras la perfecta realización de TVE evitó que el espectador pudiera distraerse.

En definitiva, una intervención que contribuyó a potenciar la estricta neutralidad política de la Corona, la figura del Rey como moderador de la vida pública nacional, como garante y protector que es de la Constitución, de la unidad de España y de los intereses de los españoles, a la vez que se demostró de nuevo el importante significado de los símbolos.