"La boca amable multiplica sus amigos; la lengua que habla bien multiplica las afabilidades"
Libro de Sirácides

19 de septiembre de 2013

Banderas: corrección política vs. realidad histórica

En los últimos meses rara es la semana que no hay algún suceso relacionado con la exhibición de banderas o símbolos calificados por algunos de preconstitucionales o anticonstitucionales, del que se hacen eco los medios de comunicación con gran revuelo en formaciones políticas de diferente signo ideológico. Un revuelo que responde en gran medida al desconocimiento sobre la historia de esas banderas y símbolos, a una manipulación política que se hace de ellas, a la doble moral imperante y a una corrección política que lleva a ver normal el lucimiento de unas y la criminalización de otras, todo ello alimentado también por medios de comunicación empeñados en mantener el error y la estupidez de lo políticamente correcto aunque choque con la realidad.

Así por ejemplo, nos encontramos con que un portavoz del PP invita al PSOE a expulsar a sus afiliados por lucir la bandera de la II República, en respuesta a las mismas peticiones de responsables del principal partido de la Oposición por la exhibición según ellos de banderas “preconstitucionales” o “anticonstitucionales” es decir, con el águila de San Juan, por parte de militantes del partido del Gobierno.

Pues bien, respecto a ésta última, la historia es clara les guste o no a políticos o periodistas. La bandera española con el águila de San Juan de los Reyes Católicos, aunque con alguna modificación añadida por el régimen franquista es cualquier cosa menos “preconstitucional” o “anticonstitucional”.

Es un error calificarla de ese modo, cuando esa bandera es la reconocida como la de España por el Artículo 4.1 de la Constitución, norma fundamental que precisamente en su ejemplar original de1978 sancionado por Su Majestad el Rey, lleva grabado ese escudo, también conocido por algunos de manera peyorativa como “el pollo”, precisamente por desconocimiento y prejuicios ideológicos.

Este documento, expuesto en el Congreso delos Diputados luce esas armas nacionales que estuvieron vigentes en nuestro país desde el Decreto del 2 de febrero de 1938, firmado por Franco y con modificaciones posteriores como la del 12 de octubre de 1945, hasta el Real Decreto 2.964, de 18 de diciembre de 1981. Es decir, tres años después de entrar en vigor la Constitución y, por tanto, plenamente constitucionales, aunque hayan sido sustituidas por las actuales que están basadas en las que se idearon para el Gobierno Provisional de 1868.

La bandera de España con el águila de San Juan no puede calificarse en ningún caso ni de “preconstitucional”, pues fue la oficial antes y después de la aprobación de la Constitución de 1978, ni mucho menos de “anticonstitucional” pues carecería de toda lógica que la Ley Fundamental luciera un escudo y recogiera una bandera que fueran contrarios a esa misma ley, pero la corrección política o más bien la estupidez de lo políticamente correcto lleva a unos por prejuicios ideológicos y muchos por seguidismo y desconocimiento, a denominar con esos calificativos equivocados una bandera y un escudo por haber estado vigentes durante el Franquismo, como si la bandera roja y gualda y el escudo del águila de San Juan hubieran tenido su origen en ese periodo histórico, como si los Reyes Católicos, Carlos III o el Real Decreto del 28 de mayo de 1785 no hubieran existido.

En cambio, sí serían claramente anticonstitucionales la bandera tricolor republicana y su escudo, la bandera comunista de la hoz y el martillo, lo mismo que la bandera falangista del yugo y las flechas entre otras, pues representan ideologías y regímenes totalitarios contrarios a lo que establece nuestra Constitución, que por ejemplo en su Artículo 1.3 establece la Monarquía Parlamentaria como forma política del Estado, lo que es totalmente contrario a lo que simboliza y significa la bandera tricolor, aunque decir esto y subrayar lo obvio, sea anatema y políticamente incorrecto.

Todo ello sin mencionar el Preámbulo de nuestra Carta Magna que habla del “Estado de derecho”, de “establecer una sociedad democrática avanzada” o de querer “la justicia, la libertad y la seguridad” para todos los españoles. Conceptos todos contrarios a lo que representan y significan históricamente banderas como la comunista o la falangista, claramente en este sentido anticonstitucionales, aunque la doble moral, la falacia y repetimos, la estupidez de lo políticamente correcto, siga otorgándole a la primera y otras afines, unos supuestos valores morales, éticos y democráticos, mientras a las ideológicamente contrarias, pero con el misma inspiración totalitaria, las condena al ostracismo, incluyendo entre éstas injustamente, a la bandera roja y gualda con el águila de San Juan.

Es hora de que los responsables políticos dejen de tergiversar la historia en lo que a las banderas se refiere y los periodistas y medios de comunicación de hacerles el juego, evitando así que las nuevas generaciones persistan en los errores de sus mayores y en el desconocimiento de la historia tal y como fue.