"LOS BOLSILLOS DE LOS GOBERNANTES DEBEN SER DE CRISTAL"
Enrique Tierno Galván. Político, sociólogo, jurista y ensayista español. (1918-1986)

25 de diciembre de 2012

Mensaje de Navidad del Rey. La nueva política de comunicación de la Casa Real


Un año más, Su Majestad el Rey se ha dirigido a todos los españoles a través del mensaje de Nochebuena que ha tenido destacadas novedades tanto en la forma como en el contenido, y que forman parte de una estudiada planificación de gestos y mensajes encaminados a recuperar la imagen de la Corona, dañada por los sucesos ocurridos en los últimos meses.

En cuanto a la escenografía, el mensaje se ha caracterizado en esta ocasión por una puesta en escena totalmente diferente a la de los últimos años. El Rey apareció de pie en su despacho apoyado en la mesa de trabajo, para transmitir actividad y cercanía, fuera de la imagen más ceremonial de anteriores ocasiones, donde aparecía sentado en un sillón en el Salón de Audiencias.

También elementos nuevos entraron en escena, como el visible ejemplar de la Constitución, gastado por el uso, además de las banderas de España y Europa junto al retrato del Infante Don Felipe, fundador de la dinastía Borbón-Parma, así como fotografías de los Príncipes de Asturias, del Rey y su nieta, la Infanta Leonor, de la Infanta Doña Cristina y de su hermana Doña Elena, de Don Juan o de Su Majestad la Reina. No había ninguna foto de Iñaki Urdangarin.

Como elementos propios de estas fechas, el tradicional árbol navideño que con sus luces y elementos decorativos puede estar más asociado a la fiesta desapareció, para dejar el protagonismo al Nacimiento, como símbolo de reflexión, generosidad, solidaridad, amor, compromiso y sencillez, valores que tal y como reivindicó el Monarca en su alocución, son tan necesarios en estos tiempos de crisis económica, social e institucional.

En cuanto al contenido del mensaje, el Rey centró el mismo en tres ideas principales: la crisis económica, la fortaleza de España como nación europea e iberoamericana y la reivindicación de la “política grande” como instrumento para unir a todos los españoles y poder salir de la crisis y encarar con esperanza el futuro.

Un discurso más corto que otros años, casi nueve minutos, donde los mensajes fueron más sutiles, donde Don Juan Carlos habló por ejemplo de la importancia de recuperar el espíritu y los valores de la Transición, aunque sin mencionarla, para poder encarar con éxito los difíciles momentos que vivimos. De la necesidad de hacer política de Estado que permita integrar y sumar fuerzas de todos los territorios que conforman España, en referencia al problema con Cataluña, aunque tampoco lo mencionó directamente, o de trabajar todos juntos para superar la crisis.

En definitiva, un mensaje que supone un punto de inflexión en lo que a partir de ahora será la política de comunicación de la Casa del Rey con los españoles, que se emplea a fondo para mejorar la transparencia, la imagen y la presencia de la Corona y de los miembros de la Familia Real, que con el Rey a la cabeza la representan, en la vida pública e institucional de nuestro país, a través de diferentes estrategias y la aplicación de determinadas herramientas como son la renovación total de la página web, la creación de un nuevo canal de comunicación a través de YouTube y la emisión de su mensaje navideño en las lenguas cooficiales de España en aquellas autonomías con lenguas propias, además de la traducción del mismo al lenguaje de signos para sordos.

Todo ello encaminado a recuperar el terreno perdido en los últimos meses consecuencia de diversos sucesos como la imputación de Iñaki Urdangarin en el “Caso Nóos”, que ha supuesto un grave quebranto a la imagen de la Corona, si bien en este asunto, la Casa Real debe mejorar su estrategia de comunicación para una crisis de esta envergadura, con el objetivo de evitar errores como la reciente aparición pública del Duque de Palma en el hospital donde convalecía Don Juan Carlos tras su última operación de cadera. Imágenes como esa son palos en las ruedas de la nueva política de comunicación de la Casa del Rey, cuyo último ejemplo ha sido el mensaje de Navidad de esta Nochebuena.