"La boca amable multiplica sus amigos; la lengua que habla bien multiplica las afabilidades"
Libro de Sirácides

15 de octubre de 2012

¿La Infanta Elena jefa de la Oposición?


Es lo primero que pudo pensar más de uno tras ver a la Doña Elena junto a Alfredo Pérez Rubalcaba y al portavoz del Partido Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, en la tribuna de autoridades para asistir al desfile de la Fiesta Nacional. Ya fue extraño que la Infanta llegara a la Plaza de Cánovas del Castillo antes que los Reyes y los Príncipes de Asturias como si fuera un miembro más del Gobierno o un alto cargo de la Administración, y no junto al resto de la Familia Real tal y como hubiera sido lo correcto.

Al final, lo que vio toda España a través de la televisión, fue a la hija mayor de los Reyes de España, la cuarta persona en la línea de sucesión al Trono, sentada en la tribuna de invitados destinada a miembros de las Cortes e instituciones del Estado, en lugar de estar donde le corresponde, es decir, en la tribunal real.

¿Por qué la Infanta Doña Elena no estuvo junto al resto de la Familia Real? La respuesta la dio Casa Real el mismo 12 de octubre tras ver el revuelo formado por la nueva ubicación de la Infanta, y es que a partir de ahora los actos oficiales más relevantes serán presididos exclusivamente por los Reyes y los Príncipes de Asturias, según comunicado de Zarzuela. Una explicación un tanto peregrina.

Desde el punto de vista protocolario es un error y una descortesía separar a las Infantas del resto de la Familia Real, precisamente en los actos oficiales de mayor nivel y a los que supuestamente acude toda la familia junta. Lo mejor en todo caso sería que no asistieran para no verse sometidas a una ubicación en el protocolo del acto, inferior a la que por su rango les correspondería.

Para terminar de enredar la cuestión, en el comunicado publicado en la web de Casa Real donde se informa del acto, se dice textualmente que “Su Majestad el Rey, acompañado por Su Majestad la Reina, Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias y Su Alteza Real la Infanta Doña Elena, presidió los actos que se celebraron con motivo del Día de la Fiesta Nacional”, pero no fue así.

Los ciudadanos vieron llegar a la Infanta sola, antes de que lo hicieran los Reyes y los Príncipes, no estuvo junto al resto de la Familia Real durante la interpretación del Himno Nacional, ni estuvo en la tribuna real, ni siquiera en el besamanos de Palacio. Únicamente al final del desfile abandonó la tribuna para saludar a Sus Majestades y a los Príncipes. ¿En qué quedamos? ¿Acompañó o no acompañó? ¿Presidió o no presidió?

La Casa Real está últimamente vaciando de contenido el protocolo y el ceremonial que debería acompañar a sus actos oficiales por una errónea interpretación de cómo modernizar la Institución. Adaptación a los tiempos sí, pero para ello no hay necesidad de actuar descortésmente, ni de renunciar a una tradición y a una historia milenaria.