"Donde funciona un televisor hay alguien que no está leyendo"
John Irving, escritor estadounidense. (1942)

26 de diciembre de 2011

El discurso del Rey

El discurso de Navidad de Su Majestad el Rey no defraudó y demostró una vez más que la Corona siempre sintoniza con su pueblo, en cualquier circunstancia o situación por dura que ésta sea para la sociedad o para el propio monarca, en un año como el que termina que algunos comparan ya con el "annus horribilis" padecido por Isabel II de Inglaterra.

El mensaje fue en la palabra y en el gesto, ejemplar. En lo que a la palabra se refiere, hizo un recorrido por los asuntos que afectan y preocupan a los españoles. Habló de la gravísima situación económica por la que atravesamos, de los parados y jóvenes que buscan un primer empleo que no encuentran y mencionó a la familia como institución básica de cualquier sociedad, que sirve en estos momentos en España como amortiguador a los golpes que reciben los ciudadanos.

A pesar de que algunos creían que el Rey no hablaría del escándalo Urdangarín, sí que lo hizo y de manera clara para señalar que una cosa es la familia y otra la Corona, y que por más que pueda dolerle en el ámbito personal, aquella ha de sacrificarse por el bien de ésta. Cualquier actuación o actividad censurable que pueda poner en cuestión su prestigio y buen hacer por falta de ejemplaridad o ética deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. Porque tal y como señaló el Rey, "la justicia es igual para todos" y por tanto se debe aplicar con total ejemplaridad sin mirar rangos o cargos.

También habló Don Juan Carlos de los terroristas de ETA, a los que exigió la entrega de las armas y la total desaparación de la organización asesina, además de recordar la impagable deuda que todos los españoles tenemos con nuestros compatriotas que han sido víctimas en mayor o menor grado de los asesinos etarras.

Por último y antes de finalizar haciendo una invocación a la unidad de todos los españoles para sacar adelante a la nación, mencionó la labor desarrollada por S.A.R. el Príncipe de Asturias como Heredero de la Corona en este último año, al subrayar lo que su figura tiene de continuidad, servicio y futuro para España, lo que reafirma el valor que supone para el país la Monarquía como institución.

Por lo que al gesto y la escenografía se refiere, el discurso del Rey fue un mensaje mucho más acompañado por el lenguaje gestual que en otros años. Su Majestad reafirmaba o resaltaba con el rostro o el movimiento de las manos aquellos pasajes que deseaba que llegaran intencionadamente mejor al espectador.

En cuanto al escenario, le acompañaban como en otras ocasiones, el tradicional árbol navideño y el precioso Misterio de Patrimonio Nacional, junto con la bandera nacional y una fotografía que en esta ocasión era la suya con el presidente saliente Zapatero y con su nuevo primer ministro, Mariano Rajoy. Con él entre ambos, esa foto transmitía el valor de la Corona como garante entre otras cosas, de estabilidad institucional, de alternancia en el poder y de continuidad.

Un mensaje el de este año, que ha servido para reforzar a la Corona y demostrar una vez más que el Rey no se arruga ante los problemas que puedan venir por graves o personales que sean, y que tanto él como Don Felipe son la base sobre la que se asienta nuestro presente y se construye nuestro futuro.

21 de diciembre de 2011

Ceremonia de toma de posesión del Presidente del Gobierno del Reino de España

Hoy en el  Palacio de la Zarzuela y ante Sus Majestades los Reyes de España, Mariano Rajoy Brey tomará posesión del cargo de Presidente del Gobierno, lo que le convertirá en el sexto primer ministro del periodo democrático que ha tenido Su Majestad desde que accedió al Trono.

En nuestro país, el ceremonial de toma de posesión es sencillo en comparación por ejemplo con el que tiene lugar en Japón, donde la ceremonia se celebra en el Palacio Imperial, con el Emperador en su trono y un protocolo más rígido y solemne, donde la etiqueta es el chaqué y el traje largo para las mujeres.

En nuestro Reino la toma de posesión tiene lugar en el salón de audiencias de Zarzuela, una vez que el Boletín Oficial del Estado publica el nombramiento del nuevo presidente y este puede acudir a Palacio a jurar o prometer su cargo ante Don Juan Carlos.

El escenario que hoy acogerá el transcendental acto será como decíamos, el salón de audiencias de la residencia real, donde habrá una pequeña mesa con un paño de terciopelo con bordados dorados, encima de la cual se colocarán sendos cojines de terciopelo en los que los se apoyarán un ejemplar de la Biblia y otro de la Constitución, abierto en el Título IV relativo al Gobierno y la Administración. En el centro un crucifijo de plata sobredorada.

Además de los Reyes, asistirán a la toma de posesión los presidentes del Congreso y del Senado, los presidentes del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, el jefe y el secretario general de la Casa del Rey y el ministro de Justicia en funciones como Notario Mayor del Reino. La etiqueta del acto será traje oscuro y vestido corto para las mujeres.

El señor Rajoy desde un extremo del salón se dirigirá hacia la mesa, inclinará respetuosamente la cabeza ante los Reyes, apoyará la mano derecha sobre la Biblia y pronunciará la siguiente fórmula de toma de posesión: "Juro (o prometo) por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de Presidente del Gobierno, con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros".

A continuación, tras inclinar de nuevo la cabeza ante los Reyes, regresará al fondo del salón donde recibirá la felicitación de Sus Majestades y juntos se harán la fotografía oficial. La ceremonia de toma de posesión habrá terminado.