"ESE DÉBIL MÉTODO DE EDUCACIÓN AL QUE SOLEMOS LLAMAR INDULGENCIA, DESTRUYE TODA LA FUERZA DEL ALMA Y DEL CUERPO"
Marco Fabio Quintiliano. Retórico y pedagogo hispanorromano. (35-100)

9 de septiembre de 2011

Pensar antes de hablar

Parece que nuestra clase política sigue sin aprender cómo debe comunicar a los ciudadanos sus intenciones de gobierno a la hora de pedirles el voto en unas elecciones generales.

Nos referimos en este caso al charco en el que se ha metido el vicesecretario general de Comunicación del Partido Popular, Esteban González Pons, tras declarar en rueda de prensa que en el supuesto de salir ganador el PP, pretenden crear 3,5 millones de puestos de trabajo.

Aunque no ha sido una promesa firme al estilo de la que en los años 80 lanzó Felipe González de crear los fracasados 800.000 empleos, si ha servido para que el público en general y el PSOE en particular con Rubalcaba a la cabeza, lo tomen como un compromiso de un potencial gobierno del PP.

Vistas las repercusiones que las palabras de González Pons han tenido, tanto él como su partido se han lanzado rápidamente a aclarar que en ningún caso esos puestos de trabajo son una promesa o compromiso, sino más bien "una aspiración".

Sabemos que es fácil dejarse llevar por la emoción o el entusiasmo a la hora de hacer declaraciones y más si el ámbito de actuación es el de la política, pero es precisamente ahí donde más se deben extremar las precauciones para evitar meterse en charcos de los que después siempre se sale mojado.

Hay que tener muy claro el mensaje que se quiere lanzar, lo que se quiere decir y el modo de expresarlo para que no dé lugar a equívocos o interpretaciones erróneas, además de conocer muy bien el perfil del público al que van dirigidas nuestras palabras.

Pues bien, una vez más estos principios se han olvidado y el resultado de las palabras de González Pons ha sido el contrario al que el PP y su portavoz pretendían, pues se han vuelto contra ellos y han tenido que salir rápidamente para aclarar, desmentir y puntualizar esas declaraciones.

Por tanto, sería bueno que nuestros políticos de cara a la intensa actividad electoral de las próximas semanas, no olviden que si en la vida es bueno pensar antes de hablar, en política y en campaña electoral esto se convierte en una obligación.