"La prensa es una boca forzada a estar siempre abierta y a hablar siempre. Por eso, no es de extrañar que diga muchas más cosas de las necesarias, y que a veces divague y se desborde"
Alfred de Vigny, poeta, dramaturgo y novelista francés. (1797-1863)

25 de julio de 2011

Seamos serios

La última polémica por la manera de vestir en lugares públicos e instituciones, ha sido la que tuvo lugar estos días en el Congreso de los Diputados entre el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y el presidente de la Cámara, José Bono, por la ausencia de corbata en el traje del ministro, so pretexto de que así se ahorraba energía.

En esta ocasión el señor Bono vio la puerta abierta para retomar la cuestión sobre la indumentaria en la Cámara Baja, que días pasados puso también sobre el tapete al prohibir la entrada en la misma de aquellas personas que acudan en bermudas o camisetas de tirantes.

En este sentido no se puede estar más de acuerdo con el presidente del Congreso, ya que es necesario poner coto a la desidia en la manera de vestir con la que cada vez más se va por la calle, se asiste a algunos actos públicos o se acude a edificios oficiales o religiosos, de manera especial en los meses de verano con la excusa del calor.

Independientemente de que se ahorre más o menos energía al usar traje y corbata, no es menos cierto que en determinados lugares y ante determinadas actividades profesionales es preciso guardar el decoro y el respeto institucional correspondiente evitando acudir como si fuéramos a tomar unas cañas, dar un paseo con los amigos, darnos un chapuzón en la piscina o acudir al cine del barrio.

Es necesario que los ciudadanos recuperen el decoro a la hora de elegir la ropa para realizar su actividad diaria y profesional. El usar traje y corbata en el caso de los hombres para determinados ámbitos profesionales, debe ser en unos casos consecuencia del sentido común, y en otros de respeto a la institución y organismo al que se pertenece o asiste.

En última instancia uno debe vestir de acuerdo al cargo que ostenta y a lo que representa. Ser diputado, senador, ministro, ejecutivo, directivo de una empresa o alcalde conlleva aparejada la necesidad de trasladar socialmente la seriedad, profesionalidad, excelencia y respeto que a través de la persona tiene la institución o entidad a la que se representa.

Así se evitarían por ejemplo imágenes impresentables como el último relevo en el Ayuntamiento de San Sebastián, donde Odón Elorza, alcalde saliente, y Juan Carlos Aguirre, alcalde entrante, acudieron vestidos de manera informal y totalmente inadecuada para una transmisión de poderes, tal y cómo se ve en la foto de Efe publicada por http://www.laopiniondemurcia.es/. Por su vestimenta más parecía que estaban de vinos en una tasca, que en el Salón de Plenos del Ayuntamiento donostiarra celebrando un acto de gran solemnidad como es la toma de posesión del nuevo alcalde.

Con la manera de vestir con la que ambos acudieron demostraron su poco respeto a la institución que representan y a los ciudadanos que les votaron.

La modernización en los comportamientos sociales o la climatología no es excusa para vestir de manera inadecuada e irrespetuosa en un lugar, en un acto o representando a una institución. Hay magníficos y frescos trajes de verano tanto para hombre como para mujer que sin duda ayudan a combatir la canícula sin mostrar descuido y desinterés en el vestuario. Igual que acudir a un acto en pantalones en lugar de la falda establecida no es sinónimo de modernidad.

De seguir así, terminaremos viendo como se jura ante el Rey en pantalones cortos y camiseta, como se acude a determinados trabajos con un pareo o a sus señorías en el Parlamento vestidos con chándal y deportivas. La chabacanería y la vulgaridad estarán servidas. Seamos serios.