"La prensa es una boca forzada a estar siempre abierta y a hablar siempre. Por eso, no es de extrañar que diga muchas más cosas de las necesarias, y que a veces divague y se desborde"
Alfred de Vigny, poeta, dramaturgo y novelista francés. (1797-1863)

7 de febrero de 2011

Cuando la mala educación ocupa un cargo público

Si la educación y el saber estar son la base del comportamiento social de una persona, lo son más todavía si ocupa un puesto público de responsabilidad, pues cualquier actuación o comportamiento que realice dejará de ser de carácter personal, para trascender a la institución o entidad que represente en virtud del cargo que ocupe.

Esto es sin duda lo que no ha tenido en cuenta Aurora Cedenilla Díaz, subdirectora general de Formación de la Dirección General de Tráfico (DGT), que el pasado 29 de diciembre de 2010, tuvo la desafortunada ocurrencia de felicitar el Año Nuevo a los altos cargos de la DGT con un lenguaje más propio de un club de alterne que de un organismo público.

En el correo electrónico enviado por Cedenilla publicado el pasado sábado por el diario ABC y que se reproduce en la imagen, aparecen expresiones como ¡Feliz Año Nuevo!... (y chúpame un huevo!, o ¡Feliz 2010… por el culo te la hinco otra vez!, lo que nos hace temer como pudieron ser las felicitaciones en 2005 ó 2008.

Este lenguaje debe dejarse para el círculo íntimo y personal, no para el público y menos en una persona que ocupa un cargo en la Administración, porque este modo de expresarse no sólo puede molestar a los destinatarios del mismo, sino que además de retratar la personalidad, la educación y la cultura de quien lo envía, daña la imagen del organismo correspondiente, en este caso la Dirección General de Tráfico.

Si comportamientos de bastantes miembros del Gobierno y de las administraciones públicas dejan mucho que desear en lo referente a conocer y respetar determinadas reglas relativas al protocolo, actitudes como la de esta señora ponen en cuestión el saber estar de algunos responsables públicos, por lo que tal vez sería bueno que se les exija un mínimo de educación, o se les haga llegar un manual de buenos modales y protocolo a la hora de asumir el cargo correspondiente.