"La boca amable multiplica sus amigos; la lengua que habla bien multiplica las afabilidades"
Libro de Sirácides

19 de octubre de 2010

Capitalidad cultural no, expo sí


Málaga capital de la Costa del Sol y verdadero motor económico de Andalucía, se ha quedado sin la posibilidad de ser capital de la cultura europea en 2016 lo que habría supuesto un verdadero empujón para la economía de la ciudad y su posicionamiento y consolidación definitiva entre las grandes capitales españolas, además de tutear al mismo nivel a la capital de la comunidad andaluza.

Las causas que han llevado a Málaga a perder este tren han sido varias. Unas por la propia complejidad del proceso de selección, otras por el alto nivel de las demás ciudades competidoras y también por qué no decirlo, por el escaso conocimiento que los malagueños han tenido del proyecto y por tanto su poca implicación en el mismo, así como la mejorable estrategia de comunicación y divulgación del proyecto de capitalidad cultural entre la ciudadanía y el tejido empresarial, social y cultural.

Pero Málaga puede y debe superar este obstáculo para continuar aspirando a poder ofrecer a España, Europa y al mundo lo mejor de si misma, pues tiene todos los ingredientes para ser referente cultural y de modernidad con gran proyección hacia el futuro. Del Museo Picasso al futuro Museo de Bellas Artes, de los cimientos industriales del XIX al Parque Tecnológico de Andalucía.

Es preciso por ello retomar con seriedad la idea de celebrar en Málaga una exposición internacional de carácter temático que no solo sirva para proyectar definitivamente a la ciudad a todos los niveles, sino que también suponga su consolidación económica, empresarial y cultural, convirtiéndola ya sí, en foco socioeconómico de Andalucía y del sur de Europa, con lo que todo eso supondría para la renovación y recuperación de su centro histórico, la mejora de sus infraestructuras, la adecuación de espacios públicos para uso y disfrute de ciudadanos, empresas, etc.

Embarcar a todos los estamentos sociales, movimientos ciudadanos y económicos en el proyecto de una exposición internacional es una tarea que debe comenzar ya con el impulso del Ayuntamiento y de los representantes políticos en el mismo, con una sola voz, abandonando el partidismo y actuando de manera conjunta para comenzar a trabajar en un proyecto que se haría realidad dentro de más de una década.

En definitiva, Málaga se ha quedado sin la capitalidad cultural 2016, pero puede quedarse compadeciéndose o puede optar por celebrar un evento de mayor complejidad, pero también de mayor repercusión, que la sitúe en el centro de la atención mundial como es la organización y celebración de una exposición internacional. No debe perder esta oportunidad porque el futuro le aguarda.

4 de octubre de 2010

Estudio sobre el derecho corporativo y los derechos humanos

El Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa http://observatoriorsc.org/ ha publicado en su web el estudio comparativo entre los derechos humanos y el derecho corporativo y la seguridad jurídica que ha elaborado el Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos, y en el que han participado más de 20 empresas líderes en derecho corporativo.

Del estudio titulado “Derecho Corporativo. Tendencias globales y observaciones” que vio la luz en julio de este año y ocupa un total de 45 folios en su versión inglesa www.reports-and-materials.org/Ruggie-corporate-law-proyect-Jul-2010.pdf, se extraen interesantes conclusiones sobre los valores de las empresas y sus repercusiones en los derechos humanos que en general son poco conocidas.

Este estudio forma parte de un programa marco aprobado por Naciones Unidas en 2008 por el Consejo de Derechos Humanos, que se basa en tres aspectos esenciales: el deber estatal de proteger los derechos humanos contra los abusos de terceros, incluidas las empresas, la responsabilidad empresarial de respetar los derechos humanos, y mejorar el acceso de los afectados en sus derechos a establecer un recurso judicial efectivo.

Las principales conclusiones del estudio han sido que el derecho corporativo reconoce los derechos humanos de manera limitada y que existe una carencia en el derecho corporativo no sólo con respecto a lo que las empresas y sus directivos están obligados a hacer en materia de derechos humanos, sino también a lo que les está permitido hacer.