"NO PENSAR MÁS QUE EN SÍ MISMO Y EN EL PRESENTE ES, EN POLÍTICA, UNA FUENTE DE ERROR".
Jean de La Bruyère. Escritor y moralista francés. (1645-1696)

3 de mayo de 2019

Incierto panorama político en España tras el 28-A


Tras las elecciones del pasado domingo el panorama político nacional lejos de definirse se complica, además parece confirmarse el fin, al menos a medio y largo plazo, del bipartidismo en beneficio de un multipartidismo que lejos de contribuir a aclarar el escenario político y social español trae todo lo contrario, es decir, incertidumbre.

Por la izquierda tenemos a un PSOE cada vez más alejado de la socialdemocracia y más cercano a los postulados de la extrema izquierda populista. Un partido socialista que gana unas elecciones generales después de 11 años cuando curiosamente a su líder, Pedro Sánchez, casi todos le habían dado por muerto y enterrado pero que ha resurgido cual ave fénix gracias a los errores del Partido Popular y de Podemos en sus respectivas áreas de actuación, y de una acertada estrategia que ha movilizado a sus votantes y a otros situados a la izquierda del espectro político nacional a los que ha importado más el supuesto peligro del regreso de la extrema derecha, que el acercamiento de Sánchez a los independentista o su visión sobre la unidad nacional o la defensa de la Constitución por mencionar algunos temas controvertidos de su gestión en estos últimos 10 meses.

Un PSOE que a pesar de ganar las elecciones no ha alcanzado el número de escaños necesario para gobernar en solitario con tranquilidad, que tendrá que continuar dependiendo de los independentistas como ya ocurrió tras la moción de censura, lo mismo que de los proetarras, los nacionalistas y sobre todo de la extrema izquierda representada por Podemos, que lógicamente no ofrecerá su apoyo gratuitamente o conformándose con bagatelas, pues de su apoyo a Sánchez depende la continuidad de los morados como partido con influencia y la propia supervivencia política de Pablo Iglesias.

En lo que a la formación morada se refiere, esta ha sufrido desde 2016 un fuerte desgaste de imagen y credibilidad por asuntos como el chalé, sus lazos con la dictadura comunista de Venezuela o su apoyo a la autodeterminación y al referéndum catalán, además de serios problemas internos por el comportamiento cesarista de su líder, lo que ha sido hábilmente rentabilizado por Sánchez para recuperar espacio por la izquierda que se ha traducido en la pérdida de 29 escaños para los de Iglesias, pero esa caída en la representación parlamentaria ha colocado paradójicamente a Podemos en una posición inmejorable para tocar poder. Si Pablo Iglesias negocia acertadamente las próximas semanas podrá situar a sus huestes en el gobierno que se forme.

Mientras en la derecha la lucha por el liderazgo es más encarnizada, consecuencia sobre todo de la aparición en escena de la extrema derecha populista representada por Vox, un partido sin programa real más allá de las consignas pero que ha pegado un buen zarpazo de votos al PP por el enfado de muchos de sus votantes, aunque se ha quedado muy lejos de las previsiones que tenía. Su irrupción no ha servido para ser una formación determinante y sí para disminuir el peso del Partido Popular. Ninguno de los dos tendrá posibilidades de bloqueo ni en el Congreso ni en el Senado en asuntos clave.

Una presencia la de Vox provocada también por la gestión de Mariano Rajoy en asuntos como la corrupción en el partido, la débil y tardía respuesta al independentismo catalán y su equivocada manera de salir del gobierno, donde prefirió entregar éste a Sánchez antes que dimitir y dar paso a otro líder popular lo que habría ahorrado a España los últimos 10 meses de inestabilidad política, dando además al PSOE la ventaja de acudir a unas elecciones instalado en la Moncloa. A todo esto, habría que añadir la actuación de Casado que, si bien no ha tenido tiempo para que sus cambios en el partido den frutos, su intento de rivalizar con Vox por la parte derecha de su electorado ha hecho que muchos votantes cabreados con el PP hayan optado por el original antes que por la copia en las elecciones del domingo. Las consecuencias de todo esto junto con la división del voto que la Ley D’Hondt castiga y mucho, ha llevado al por ahora partido líder de la Oposición a quedarse con solo 66 diputados, su peor resultado electoral. Resultado infame en el que también ha tenido mucho que ver Ciudadanos y su líder, Albert Rivera.

La formación naranja ha “robado” al PP 1,4 millones de votos resultado entre otras cosas de sus ataques al partido de Pablo Casado por su gestión en Cataluña y la corrupción, mientras intenta posicionarse como un partido de centro liberal a pesar de que hasta hace poco se declaraba “socialdemócrata”, a la vez que gobierna en coalición con el PP en Andalucía y el apoyo imprescindible de Vox del que a pesar de todo reniega. Al mismo tiempo Rivera fomenta el transfuguismo a diestra y siniestra lo que sin duda contribuye a su imagen de partido oportunista y sin una ideología definida por más que intente parecer de centro. Todo esto, junto a sus coqueteos con Sánchez en la legislatura pasada, sus posiciones sobre asuntos espinosos para su ala derecha como la eutanasia o la gestación subrogada, provocan dudas en su credibilidad y sus intenciones futuras y pueden ser la causa de que no consigan, aunque estén cerca, de dar el ansiado sorpasso al Partido Popular.

Si Pablo Casado no consigue mejorar los resultados en las elecciones del próximo día 26 de mayo, es muy posible que la formación naranja incremente sus ataques sobre el PP para intentar convertirse en el partido que pueda hacer frente al bloque de izquierdas liderado por el PSOE.

Todo esto ha dado como consecuencia unos resultados electorales en los que lejos de ganar la moderación como algunos defienden, ha ganado el radicalismo de izquierdas representado por el PSOE de Sánchez fuertemente ideologizado, cuyas muletas dentro o fuera del Ejecutivo serán sin duda la ultraizquierda populista del Podemos junto a independentistas como ERC, que ha mejorado sus resultados con respecto a las anteriores elecciones, lo mismo que la izquierda abertzale de Bildu, el PNV y otras formaciones de izquierdas y nacionalistas.

En definitiva, el resultado de las elecciones del pasado 28 de abril provoca una situación de incertidumbre e inestabilidad política que no beneficia al país en ningún sentido. Habrá que estar atentos.

16 de diciembre de 2018

Otro ataque a la libertad de información


La semana pasada la libertad de información en España sufrió un ataque injustificado por parte de un juez de instrucción de la capital balear, al ordenar éste requisar ordenadores y móviles a dos periodistas de la agencia Europa Press y del Diario de Mallorca, todo ello como consecuencia de las investigaciones que se llevan a cabo en el caso Cursach sobre una presunta trama policial y política en negocios de la noche mallorquina.

Esta incautación motivó la presentación ante el Tribunal Superior de Justicia de Baleares de una querella por parte de estos dos medios por los delitos de prevaricación judicial, contra la inviolabilidad del domicilio y contra el ejercicio del derecho al secreto profesional del periodista.

La masiva protesta de los profesionales de los medios de comunicación a este ataque a derechos tan importantes como el de la libertad de información recogido en el artículo 20 de la Constitución, no es corporativismo, sino respuesta a las graves consecuencias que este acto del juez con el injustificable e irresponsable apoyo del fiscal, puede tener para el futuro de esos derechos en la democracia española.

Y todo para investigar unas filtraciones sobre este caso sometido a secreto judicial, cuando ya el Tribunal Constitucional dejó establecido que el periodista no comete ningún delito cuando difunde la información que ha obtenido de una fuente, pues el secreto judicial lo viola quien extrae la información del Juzgado y no el medio de comunicación que la da a conocer. En lugar de vulnerar los derechos fundamentales de unos periodistas, el juez debería investigar de donde vienen esas filtraciones.

Ataques como este son también consecuencia de la debilidad por la que pasa actualmente el periodismo, fruto de su falta de credibilidad y rigor, lo que ha abierto la puerta al morbo y al amarillismo que se imponen en gran parte de los medios, influenciados y sometidos cada vez más al poder político y/o económico, perdiendo así uno de los valores esenciales del periodismo que es la independencia que al mismo tiempo es su fortaleza. Una independencia sólida asumida con convicción y capacidad crítica, que permite informar y opinar de manera veraz y libre.

Por ello, cualquier actuación o planteamiento que intente vigilar o controlar la profesión periodística debe ser combatido con todas las armas del Estado de Derecho. Solo así el periodista podrá informar verazmente y garantizar el pluralismo, al mismo tiempo que recupera su credibilidad profesional supervisora de los grandes poderes como servidor de la democracia y de la sociedad a la que pertenece.

26 de junio de 2018

Triada Comunicación y Confía Producciones firman un acuerdo de colaboración

Las agencias Triada Comunicación y Confía Producciones, firman un acuerdo de colaboración en diversos ámbitos de la comunicación y las relaciones públicas para llevar a cabo proyectos conjuntos que contribuyan a mejorar e incrementar de manera significativa los servicios que ambas ofrecen en las áreas de la producción audiovisual corporativa, los medios de comunicación y las relaciones institucionales.

A la firma del acuerdo que tuvo lugar el pasado 20 de junio en la sede de Triada, asistieron Juan Marcos Vallejo, director general de ésta y Rubén Eusebio, director de Contenidos y Producción de Confía, quienes mostraron su satisfacción por el acuerdo que permitirá mejorar la oferta de servicios y asesoramiento de ambas agencias a sus clientes.

Para Vallejo, este acuerdo “supone dar un paso más en la mejora de los servicios que ofrecemos a nuestros clientes, contando con la acreditada experiencia que tenemos ambas agencias y supone también un paso más hacia nuestra mutua consolidación en un sector cada vez más competitivo”, mientras que para el responsable de Confía, el acuerdo “es la plasmación de un deseo que teníamos los responsables de las dos agencias, que refuerza e incrementa los servicios a nuestros clientes presentes y futuros, además de abrirnos la posibilidad de acceder a proyectos más grandes y complejos”.

Triada Comunicación creada en 2003 tiene sus principales clientes en los sectores de la industria farmacéutica, la agroalimentaria, de sanidad animal, la industria petroquímica, las organizaciones empresariales y la educación, mientras que Confía Producciones creada a principios de este año está especializada entre otras áreas en la gestión de la comunicación de organizaciones e instituciones religiosas.

23 de abril de 2018

Casa Real: la crisis autogenerada


La pasada Semana Santa, la Familia Real provocó involuntariamente una nueva crisis que afectó a la Institución por cuanto se vieron comportamientos inadecuados en los que las protagonistas fueron Su Majestad la Reina Doña Letizia y Su Majestad la Reina Madre Doña Sofía, que no emérita como insistente e incorrectamente se titula a los anteriores soberanos, que ocuparon tertulias, titulares y redes sociales durante bastantes días.

Crisis generada por unas imágenes en la puerta de la catedral de Palma de Mallorca, y aunque no es más que una tormenta en un vaso de agua por más que tertulianos de algunos medios pretendan convertirla en una crisis de la Monarquía, no es menos cierto que aunque lejos de la gravedad de la causada por el caso Nóos que, desde nuestro punto de vista tampoco fue debidamente tratada por Casa Real, es una situación que afecta a la extraordinaria labor que lleva a cabo Su Majestad Felipe VI desde que llegó al Trono.

Pero volviendo a la crisis de Palma, desde nuestro punto de vista esta es fruto de la acumulación de situaciones similares que no por menos llamativas o evidentes han ido conformando el escenario perfecto para lo ocurrido el domingo de Resurrección en la capital balear, consecuencia de no haber valorado los riesgos potenciales de crisis que determinadas situaciones o comportamientos pueden provocar.

Parece que el origen de esas crisis es recurrente, y está en la necesidad de definir claramente obligaciones, funciones y papeles de algunos miembros de la Familia Real y de la familia del Rey, en los que la Casa Real debe, desde nuestro punto de vista trabajar y prever escenarios, por cuanto la actividad y/o comportamiento de aquellos puede afectar o afecta a la Corona como institución y símbolo nacional, situándola bajo el foco mediático de manera innecesaria por asuntos realmente poco importantes.

Un ejemplo de esto es la cada vez más llamativa ausencia de Su Alteza Real Doña Leonor de actos institucionales en los que por ser la Princesa de Asturias y por tanto heredera al Trono, debería acudir cuando a su edad, su padre el Rey, era un avezado protagonista de esos actos institucionales. Estas ausencias, de persistir, no ayudan a la Corona y tampoco a ella por cuanto los ciudadanos quieren ver a su futura soberana de manera habitual. Sus ausencias públicas provocan rumores y bulos, vías perfectas generadoras de crisis. Hay un principio esencial en la gestión de la comunicación de crisis que dice que se confía en lo que se conoce, no en lo que se desconoce o ignora.

Otro punto débil son los comportamientos o declaraciones de miembros de la familia del Rey, como por ejemplo lo ocurrido con el hijo de la Infanta Doña Elena hace unos días en un AVE donde de regreso a Madrid desde Málaga, Felipe de Marichalar se enfrentó con unos militantes comunistas que, al reconocerlo, le provocaron al criticar duramente a las dos reinas por el suceso de Palma, lo que hizo que el joven saliera en defensa de su tía y de su abuela. Si bien se entiende su reacción, no es menos cierto que la misma no ayuda a la Institución. Desde luego si el suceso no ha ido a más ha sido porque los militantes comunistas no pudieron o supieron grabar el incidente con sus móviles para viralizarlo por las redes sociales.

Si por un lado se producen estas situaciones, tampoco ayudan las soluciones que se proponen o se ponen en práctica para contrarrestar sus efectos negativos, pues consiguen el efecto contrario. Nos referimos a la respuesta que desde Zarzuela se dio al incidente de Palma cuando pocos días después se volvió a ver juntas a Doña Letizia y Doña Sofía, a las que acompañaban Doña Leonor y su hermana la Infanta Doña Sofía.

El comportamiento que tuvieron a las puertas del hospital al que habían acudido para visitar al Rey Padre, convaleciente de una lesión de rodilla, para escenificar una supuesta reconciliación o naturalidad en las relaciones, lo que transmitió fue artificio y poca credibilidad.

Es cierto que, en situaciones de crisis, la respuesta debe ser rápida, pero ni precipitada, ni falseada. La imagen de Doña Letizia abriéndole la puerta del coche a su suegra, fue de todo, menos creíble. Desde la restauración de la Monarquía hace ahora 43 años, nunca una reina le ha abierto la puerta del coche a otra que puede y se vale para hacerlo. Lo mismo que las impostadas atenciones de Doña Leonor y su hermana con su abuela y de ésta con ellas. Desde nuestro punto de vista transmitieron montaje y artificio, cuando se podría haber recuperado la imagen de normalidad a través de otras actuaciones y actitudes, pero parece que en Casa Real se impuso la precipitación antes que una respuesta rápida, prudente y natural a la crisis autogenerada.

22 de marzo de 2018

La importancia de la comunicación de crisis en el sector de la alimentación y bebidas


El sector de la alimentación y bebidas es esencial no solo por su peso en la economía de nuestro país, sino también por todo lo que se refiere al grado de confianza que despierta entre los ciudadanos como consumidores que son, por cuanto se trata de un sector relacionado de manera directa con la salud de las personas, pues hablamos ni más ni menos que de alimentación, de la comida.

Una idea del peso de este sector, son las cifras actualmente disponibles y correspondientes a 2016, año en el que se alcanzó una producción total de 96.400 millones de euros y se empleó a más de 480.000 personas, lo que supuso el 3% del Producto Interior Bruto de España, por lo que por su importancia económica y social y la propia naturaleza de su actividad, la industria española de la alimentación y bebidas es muy sensible a potenciales situaciones de crisis, las cuales pueden afectar a cualquier eslabón de la cadena alimentaria produciendo un efecto dominó en todo el sector que, si no es adecuadamente gestionada, puede causar graves daños a la imagen y reputación de este.

Los problemas del sector pueden tener su origen en causas de diversa tipología consecuencia por ejemplo de la libre circulación de mercancías, la fuerte competitividad dentro del sector o la dispersión de competencias y/o descoordinación entre las distintas administraciones, amenazas todas que pueden afectar en mayor o menor medida a la imagen y reputación de las empresas pertenecientes a esta industria.

En este sentido, las empresas deben trabajar en diferentes áreas como son la promoción de un consumo responsable, la calidad, la autorregulación y la apuesta por la investigación, el desarrollo y la innovación, para de este modo poder transmitir estas ideas y conceptos a través de diversas acciones de comunicación y relaciones públicas, al mismo tiempo que su presencia en la prensa servirá de colchón de reputación en las situaciones de crisis que afecten a la marca, el producto, las ventas o la imagen de la empresa en cuestión.

Una crisis en este sector puede ser muy virulenta, ya que además de afectar a la salud de las personas tiene otras implicaciones de carácter emocional de difícil gestión en momentos donde su bienestar está en juego por algo tan básico y necesario como es la alimentación, por lo que la compañía afectada debe estar preparada para las reacciones de la opinión pública exigiendo información y responsabilidad y, por tanto, debe evitar que se perciba ocultación de datos, falta de previsión o descontrol en la manipulación o distribución de alimentos, etc.

¿Y cómo se puede evitar esto? Aplicando cinco principios básicos para una adecuada gestión de la crisis alimentaria:

1º- Asumiendo que se pueden dar múltiples circunstancias que provoquen una crisis en nuestra empresa o sector.

2º- Desarrollar programas previos de comunicación y relaciones públicas para generar conocimiento, confianza y credibilidad. Construir un colchón de reputación.

3º- Preparar y diseñar una estrategia empresarial o sectorial en el caso de las patronales, para la gestión de la comunicación en momentos de crisis.

4º- Ser conscientes de la necesidad de poner en marcha un plan de gestión de la comunicación en momentos de crisis, incorporándolo a los planes estratégicos y de gestión globales de la compañía o la patronal.

5º- Preparar y entrenar al personal responsable de gestionar la comunicación cuando la crisis se produzca.

Aplicando y desarrollando estos principios, se podrá controlar el flujo informativo, evitar rumores, prever los escenarios de la crisis, conectar con los afectados, mantener la calma, tener capacidad para analizar objetivamente la situación, establecer canales de comunicación con las autoridades, evitar la precipitación pero al mismo tiempo actuar rápidamente para minimizar los daños, ocupar nuestro espacio informativo en los medios de comunicación, ganar tiempo y preparar argumentos y mensajes.

Solo así será posible hacer frente a crisis en un ámbito como el de la alimentación, que como decíamos antes, tiene además un fuerte componente emocional por tratarse de algo tan íntimo y personal como es la comida, pues el comer es algo más que una necesidad, es también un rito, una ceremonia y un acto social.